Descubre Fuencaliente de la Palma
Si hay un lugar en la Isla de La Palma que pueda responder al tópico de continente en miniatura es Fuencaliente, donde se conjuga la frondosidad de sus pinares, la aridez de sus volcanes y sus trasparentes playas y calas. En Fuencaliente se encuentran los volcanes históricos más singulares de la Isla, el Volcán de San Antonio de 1677, con un cono perfecto y en el que está ubicado el Centro de Visitantes de interpretación de los volcanes y desde dónde se puede contemplar a su vez el Volcán de Teneguía, el último en erupción de España en 1971. La erupción del San Antonio cegó la famosa Fuente Santa de aguas termales, que recibió el epíteto de Santa por las milagrosas curaciones que se le atribuían y que dio lugar al nombre del municipio. La fama de esta fuente atravesó los mares y a ella acudían enfermos de todo el mundo. Recientemente la Consejería de Obras Públicas del Gobierno de Canarias ha descubierto un dique de aguas con temperaturas que superan los 40 grados y se está elaborando un proyecto para su uso público.
La singularidad de este municipio dentro de una Isla que es Reserva de la Biosfera se refleja que en él se encuentra la única salina en funcionamiento de la isla, declarada Sitio de Interés científico, la Reserva Marina de La Palma en su costa occidental y la comarca de Los Llanos Negros, en las faldas del Volcán de San Antonio, un lugar que por sus peculiaridades orográficas, protegida de los alisios del noreste, un terreno con jable volcánico y una altitud entre los 200 y 400 metros producen la malvasía de Candía, un varietal que produce un vino que le ha dado fama en todo el mundo y que fue elogiado por Shakespeare, Walter Scott, Rober Stevenson y Manzoni en muchas de sus obras. También en Fuencaliente se encuentran los bienes de interés cultural del Roque de Teneguía, con sus petroglifos prehispánicos y una flor única en el mundo la Centaurea Junonia Svent más la Iglesia de San Antonio Abad de principios del Siglo XVI y de estilo mudéjar.
La ubicación estratégica del municipio, formando una especie de proa de la Isla sobre el Atlántico le hace tener el privilegio de poder contemplar el levante y el ocaso del sol desde un mismo lugar, que ya elogiara la escritora cubana y premio Cervantes, Dulce María Loinaz en su libro “Un verano en Tenerife”, la curiosa raya que forma el mar en la punta de la isla donde se enfrentan las mareas del Este y del Oeste de la isla. Contemplar con perfecta nitidez las siluetas de Tenerife, La Gomera y El Hierro en el horizonte.
Fuencaliente es un privilegio de la naturaleza, su sosiego, silencio, sus noches estrelladas, sus crepúsculos desde Los Quemados y Las Indias, con sus casas que dan la sensación que de un momento a otro van a caer al mar, el olor a mosto en septiembre, a tierra mojada en el otoño, sus contrastes entro lo árido y el verdor de sus pinares y viñedos hacen sentir al visitante estar en otro mundo.
Español

